Opinión

El gobierno del presidente Sebastián Piñera sabe que, independientemente de los infiltrados, hay un descontento importante. Van a tener que presionar y ponerle orden a los eternos privilegiados de la sociedad chilena.
Las elecciones son para estos tiranos una fiesta periódica, que les permite montar su comedia de autor, donde se reservan el papel protagónico.
Hablar de reconstrucción o de renacimiento es esencialmente igual. No es empezar de cero, sino aprovechar los activos que existan, y que fueron cimentados con mucho esfuerzo a lo largo de mucho tiempo, para que Venezuela tenga la oportunidad de levantarse de su postración.
América Latina desborda. No hay acuerdo de si es por el imperialismo y la oligarquía reaccionaria y servil o por el Foro de San Pablo. Y se ha llegado a decir que atrás del foro está Maduro, pero eso ha sido descartado. Para manejarlo se necesita dinero y seso.
Las críticas fueron desde tontas a severas y de severas a peligrosas. Las especulaciones, millones. La mayoría opinó y se sintió empoderada a volverlo papilla sin poseer elementos de juicio ni darle el beneficio de la duda.
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